
Que bonita la manera en que un perro siempre come lo que le pongas en el plato. Puede llegar a ser desde paté con trufas, a mierda. Hasta podría ser veneno -como pasó en mi pesadilla antes mencionada.
Es que es un tema de confianza/ que se adquiere poco a poco, creo yo.
Al comienzo de la vida de una mascota, lo alejan de su madre. Realmente, no lo dejamos con otra opción que confiar en nosotros. Le abrigamos, consentimos, acariciamos y damos amor. Yo dudo que dejen de extrañar a sus madres, pero este consentimiento es todo lo que queda. Con el pasar del tiempo se acostumbran.
Ahí está la magia no tan mágica del asunto. En la costumbre.
Es sorprendente que con todos los detalles que notamos, los seres humanos somos quienes más rápido nos adaptamos a los cambios que nos "propone" la vida. [Y digo propone entre comillas porque a mi ningun empresario de la vida me invitó a su oficina a discutir las partes del contrato. Esas hay que descubrirlas mientras se camina y se llevan por delante los mojones de cemento.]
Nosotros vemos, y aunque no nos guste a la vista, lo probamos. Porque así como la mayoría de las mascotas, no nos queda de otra. Cuando probamos, descubrimos. Tal vez nos guste, tal vez no nos guste y puede que tal vez nos asuste. El punto es que adquirimos las texturas, las memorizamos y terminamos por acostumbrarnos.
Lo curioso de la costumbre es que luego de un tiempo, después de dejarnos llevar, confiar, y acostumbrarnos es que lo comenzamos a apreciar. Es como si se nos olvidara la costumbre anterior.
Pero de vez en cuando, olemos la nostalgia que pasa justo debajo de nuestras narices. Y en lo que te das cuenta que huele a hallaca navideña o te cagas de la risa o te entra la lloradera.

es muy cierto, todos nos vamos adaptando a los cambios que constantemente ocurren.
ReplyDeleteTu, por cierto, eres un ejemplo hermoso a seguir y espero que cuando huelas nostalgia.. sonrias.
Porque eso hago yo cuando te recuerdo, buscando la costumbre sin tenerte aqui.
te amo y te extraño.. sonriendo al recordarte
<3