Wednesday, March 3, 2010

Si el perico teniendo un hueco debajoel pico puede comer


Era un día soleado, azul como en ningún otro lado. Laura acababa de llegar a su casa después de buscar a los niños al colegio. Mientras ella ponía las bolsas marrones del mercado en la mesa de la cocina, sus 3 hijos corrían alegremente a sus cuartos. Se encontraban embarrados en pantano de fútbol extracurricular, como todos los martes por la tarde.

Estaba una parejita de abuelos sentados en el parque de siempre. José le acariciaba las manos a la mujer de su vida, con quien cumplía hoy, 65 años de casado. Decidieron celebrarlo tranquilitos, comiendo manzanas verdes como la primera vez que se conocieron.

Frente a ellos pasó una pareja jóven discutiendo. Ella se quejaba porque él ya no le prestaba atención, y él estaba seguro de que ella le montaba cachos con el pana de la discotienda. "Fue con él verdad? Porque es todo indie y tiene un piercing en la ceja! Seguro!"

José y su esposa se rieron de la tonta juventud y procedieron a comerse sus manzanas que traían ya peladas. Miraban la ciudad anticipando el atardecer. No podían evitar compararla con la ciudad de su época. Los edificios con paredes de espejos ya no estaban tan lejos.

Adentro de ellos, estaba Francisco preocupado porque tenía una reunión importantísima con unos clientes al día siguiente. BAM! Se le cayó el café en unos papeles y salieron como cincuenta + ocho + mil maldiciones de su estirada boca. Su secretaria, que jugaba a la granjita por Facebook, le bajó el volumen al remix de Willie Colón con Daddy Yankee que estaba escuchando para oir qué pasaba.

Abajo del edificio, en la esquina más cercana João vendía la última canilla fresca del día y el señor que salía, compró un ticket del Kino antes de montarse en su carro.

Michael, el perrocalentero estaba teniendo un día genial. No hacía mucho calor, y la gente parecía estar de buen humor. Ah! Y la novela de las 12 estuvo de lo mejor también.

Rebecca escuchaba Radiohead en su cuarto. Pensó por un instante qué pasaría si el mundo dejase de existir.

Agarró un papel electrónico y comenzó a escribir.


El mundo ya no existe, comencé.


Primero se derritió el caramelo, y todos lo creyeron normal. Ya eran años de cocina repetitiva. 2+2 son 4. El caramelo al calor, se derrite. Algunos se rieron cuando el sofá se convirtió en arena, especialmente los viejos que dejaron de escuchar la cadena. A los que veían el Superbowl no les dió tanta risa. La gente comenzó a caminar al revés y los cangrejos caminaron derecho antes de perder su inmortalidad. Las sirenas ,alegres, cantaban bajo el agua mientras les crecían pies escarchados. Un niño glotón se convirtió en masa de galleta con chispas de chocolate. El empresario agarró su cuchara y con un poco de whipped cream se lo comió. Habían personas que se rieron tan duro que se les cayó la quijada. Mandibulas con patas caminaban muertas de la risa por las calles sin mirar los semaforos. Los superhéroes salían de las comics, bajaban nubes para que los jugadores de basketball las pudieran saborear. El tiempo parecía derretirse tal cual obra de Dalí, y no pasó mucho tiempo para que la gente comenzara a revivir sus memorias preciadas en colores psicodélicos. Quienes quisieron, lograron traer a vida sus sueños en el caos cósmico. El piso se convirtió en un teclado de tonalidades mágicas antes de que el globo de partiera en dos mitades de naranja.

Qué está pasando? Preguntó mi abuela saliendo de una avioneta en pantaletas. Sostenía un vaso de whisky como en los buenos tiempos. (y es que hay cosas en este mundo que nunca cambian..)

Nada, dije.

Es que ya no existimos.


((foto por: Mark Mumford))


Saturday, January 2, 2010

No es sólo un problema quebecois


El gobierno de Quebec se reunió el mes pasado con la comunidad de venados de la 401. Concretaron el nuevo proyecto de crear puentes sobre la autopista, diseñados únicamente para el cruce de venados.

Ya era hora, porque como todos sabemos, los humanos y los venados no pueden compartir el mismo camino. Los humanos siempre están apurados. Sólo tienen ganas de engordar en McDonalds y de convertir el tiempo en dinero. En cambio los venados son matemáticos y fóbicos por naturaleza: xenofóbicos y sobretodo dromofóbicos. Con tanques de gasolina iluminados a 140km/h, quién no lo sería?

Cuando están en los centros comerciales, los humanos y los venados no pueden evitar verse feo y pensar

"Que asco! Cómo comen carne? Y esas hamburguesas que vende el payasito pedófilo..Qué horror"

Y los otros: "Si pudiesemos cortarles esos cuernos y venderlos como ganchos decorativos para chaquetas, no nos vendría nada mal..."

Pero no fue hasta hace unas semanas cuando el señor Roberto derramó su helado mientras manejaba y atropeyó a Joseito -el hijo mayor de Álvaro (Papá Venado), quien a su vez es alto pana del cónsul de Venados en Quebec. El accidente resultó ser todo un caos. Había vidrio, sangre, ambulancias, y desastre por todos lados.

No hubo necesidad de que los Venados amenazaran al gobierno quebecois para que éstos entendieran que algo tenían que hacer al respecto. Los puentes de cruces venadonales (derivado de peatonales) prometían solucionar el problema.

Hasta que el día de la inauguración del primer puente, un Crouton con piernas y brazos de goma negros cruzó por plena autopista, de lo más tranquilo, mientras silbaba "La vie en rose"


Foto por: Weedonio (deviantart.com)



Monday, December 28, 2009

Se trata de un juego de luces y goces


En mi reloj son las 10:12:30 desde hace casi una semana porque no le he puesto baterías para que empiece a andar. He detenido al tiempo en mi recámara. Me he convertido en el único dios dentro de mis paredes. Aprovecho para escuchar a mis tantas voces conversar mientras toman tazas de té calienticas y de automáticos refills. Unas llegan a conclusiones sobre canciones, a cuestiones sin razones, y otras se ríen cuando imaginan ratones jugando y comiendo mamones.

Camino por la única oscuridad que no temo y saludo rostros y situaciones que parecen salidos de una licuadora. Veo a mi prima con cejas de Frida, pero con formas intergalácticas de película. Luego me siento con viejas amistades a idear cómo conquistaremos el mundo, pero antes lucho contra una bola enorme de pelusas que intenta robarme las galletas que me horneó Martha Stewart.

Es interesante que, aunque no tenga que despertarme temprano al día siguiente, estos días sin tiempo dentro de mi cuarto tienen un aire más de domingo que de cualquier otro día. Quizás es por eso que uno se pone filosófico y vegetal a la vez. Con eso quiero decir que uno se pone pensativo, y generalmente, las cosas en que terminamos pensando son cuestiones básicas, innecesarias y que por lo general, no compartimos. Haré la excepción para quien quiera leer lo que puedo llegar a pensar un día de éstos; un día domingo. Quizás es por eso que hoy siento necesidad de mover mis dedos a 5millas por hora. Quizás, quizás, sólo sean inventos míos.

Por ahí dicen que estamos en el siglo XXI. Si lo creo o no, no es lo relevante.

Estoy cansada de los infomerciales que controlan el volumen de mi televisor y gritan cualquier cantidad de idioteces para que uno "Llame ya/ahora!". QUE NO VOY A LLAMAR COÑO! Y siguen pasando la bendita propaganda del carajo...Demos gracias al Zenith Radio Corporation por haber creado un control remoto ideado para las televisiones. Aunque debo admitir que eso no es lo que me tiene molesta con los personajes del siglo XXI.

La música electrónica me llena en muchos sentidos. Vemos evolución tecnológica por buenas movidas, como la música electrónica.

También me fascina el internet. Podríamos decir que lo uso en exceso para todo tipo de funciones; pero hay algo que hoy me clava un bisturí sin anestesia, me saca LA piedra, y se trae el riñón con él también.

He escuchado de demasiadas personas ya este año que murieron y pareciera casi automático que los que todavía viven (los que están de luto y los que no lo están) se pregunten: "Qué pasará con su Facebook?"

Señoras y señores:

1. A quién le interesa?

2. Como si preguntárselo fuese poco, la gente decide escribirles lo que sienten en su "wall".

-Ah! Cierto! Se me olvidaba, el otro día cuando Dios llamó al Papa, le comentó que habían instalado el servicio nuevo para las almas que querían enterarse del nuevo estatus de las personas en la Tierra.


Me disculpo de antemano con aquellos que se sientan ofendidos porque en algún momento le escribieron a un ser querido por Facebook luego de que éste falleciese. Entiendo que es un proceso durísimo y cada quien resuelve como puede. Pero es que me parece ridículo que hasta las personas que sólo vieron al fallecido una vez en una fiesta le escriban cuánto lo extrañarán, y cuánto les ha dolido. Dejemonos de paja señores.

O mejor dicho: Hagan lo que quieran, pero los que me conocen, y saben como pienso les pido sólo un favor. Cuando me muera (si es que antes no descubro el antídoto para atrasar el efecto del veneno de la vida) no me escriban por Facebook. Que sea personal y que sea real. Que sea música y que sea buena. Vayan a echarse una buena rumba. Gocen de su cuerpo, porque dura poco. Fúmense un porro en mi honor y tómense un trago también.

Salud!




Foto por: Xon3 (deviantart.com)

Wednesday, December 16, 2009

La pregunta de todos; como siempre, sin respuesta

Siempre le he tenido pánico a la idea de morirme. De hecho, son pocas las personas que conozco que me han dicho que no se sienten así.


Muchas de estas personas se sienten amparados por su religión, creyendo que sus almas irán al cielo y vivirán eternamente entre nubes, oro y paz. Piensan que cuando todos sus seres queridos mueran, se encontrarán poco a poco en las puertas doradas del cielo como si fuese un aeropuerto -pero con menos caos y sin el rollo de las maletas.

Había personas que creían en el limbo, pero un día un Papa decidió que eso ya no existía. (Imagino que lo único que pudo decir para todos aquellos que murieron atormentados con la idea del limbo fue "oops")

Algunos creen que su alma pasará automáticamente a otra conección óvulo-esperma y reencarnarán en un nuevo cuerpo con posibilidades de mejorar su vida anterior. A algunos no les molesta la idea de reencarnar en forma de árboles. (aunque viendo el camino por el que vamos destruyendo el planeta, veo complicado aquello de reencarnar en verde)

Otros creen que todo ésto es un gran sueño y al morir despertaremos, sólo para seguir soñando.

Para mí, es inevitable creer en ciclos. Nuestra escencia (energía, alma, o cómo la quieras llamar) está en quienes somos ahorita mientras sentimos. Cuando dejamos de sentir, dejamos de ser.

No creo que cuando morimos sale un humo invisible de 21 gramos. Siento que queda una memoria y una huella en una dimensión (llamémosla Tiempo) y nuestro cuerpo -que ya para este punto no nos pertenece- se descompone. La naturaleza se une como puede para crear cosas nuevas mientras se expande.

Nuestra escencia, sólo permanece viva siempre y cuando seamos recordados. (y recordados de corazón y de experiencias) Eventualmente, los recuerdos se desvanecen y lo que queda de materia se esparce a distintas actividades fundamentales: a mantener el todo y la nada. A expanderse para comprimirse, explotar, y hacerlo de nuevo.


Hay que sentirse vulnerable cuando uno se ve chiquitico desde el otro lado del microscopio.


Tuesday, December 15, 2009

Un síndrome entre muchos más


Me dirán cínica. Probablemente no les guste lo que tengo que decir. Puede ser que también cuando lea esto en unos años -si es que lo llego a hacer- tampoco me agrade lo que estoy a punto de escribir.

Creo que es porque lo escribo con manos jóvenes, lisas, y suaves.

Aún no tengo esas hermosas arrugas de sabiduría -de vejéz; y eso me fascina.


Cuando una viejita cruza la calle, uno la ayuda porque ha vivido tanto y está tan frágil que merece toda la ayuda posible. Cuando uno ve las manos de un viejo que ha trabajado toda su vida, lo respeta. Son personas que saben muchísimo más que nosotros y se toman lo que les queda de vida con calma.


Resulta ser que son personas más muertas que nosotros. Suena feo? Feísimo. Pero es que nos vamos muriendo más cada día. Las celulas, groseras como son, nos muestran el dedo y dicen "Ya no me regenero, ni me reproduzco, ni un carrizo. Me rindo.". El problema es que las células se rinden antes que nosotras y uno se queda ahí luchándola como puede. Por eso es que las viejas dejan de salir de su casa, porque si se caen en la calle se rompen un hueso y ahí quedan.. Cómo se paran? Por eso es que los viejos se llenan de amargura, porque aparte de que se mueren todos sus seres queridos viven con un dolor de huesos, ligamentos y músculos que no se les quita.


De chiquita recuerdo pensar que si tuviese que escoger mi muerte, sería por vieja, pero ahora lo pienso dos veces. Yo no quiero ver a mi gente morir, especialmente si voy a quedar de última. No quiero convertirme en una pasita al tener arrugas hasta en las nalgas (porque hasta las nalgas se arrugan) ni que se me caiga el pelo. No quiero sentir dolor constantemente y mucho menos anclar a mi familia a soportarlo. Sobretodo, no quiero empalagarme de vida.

Supongo que envejecer es otro tipo de muerte y punto. No es mejor ni peor que las demás. Tan sólo es otra opción más.

La cuestión es que de todos modos no vamos a escoger así que..


Thursday, November 26, 2009

Este Coyote sí tiene bigote


Hace un par de días me encontré con un personaje que había visto muy pocas veces en mi vida. Siempre había sido como esos viejos, que fueron amigos de tu tío y colegas de un colega de tu papá. Saludarlo era sólo cortesía, porque a ningún niño le gusta éste tipo de personaje: fríos, gordos, comedores de queso, y de chistes pesados en reuniones navideñas. Por lo general, ésto molesta más cuando se ríen demasiado duro y se les llena el bigote de queso. Es incomodísimo hablar con una persona que tenga queso en el bigote; sobretodo si es uno de esos viejos verdes que lanza cumplidos a las jovencitas de la fiesta.

Recuerdo que los que le conocían le decían Coyote, el del Cojote. Aparentemente era tosco y feróz, pero sobretodo era astuto y dedicado. Éste, era uno de esos empresarios que no dejaban que el negocio les corriera por el camino. Pero todos sabemos que ser astuto y dedicado no significa 'paloma en mano'. En el mundo empresarial del Coyote, que quizás de algún modo se parece al mío, se necesita tener los pies sobre la tierra -o para pintarlo de otra manera, se necesita tener el bigote sin queso.

Esa navidad, el Coyote pasó toda la noche con queso en el bigote, hacíendo malos chistes y bebiéndose el whisky ajeno. Qué triste señor Coyote, qué triste! Porque siempre regresa a casa a verse en el espejo y encontrarse con un bigote sin queso. (porque cuando se montaba en el carro y se ponía el cinturón, se lo sacudió sin darse cuenta) Entonces se siente sabroso y se acuesta a dormir. Mañana le toca perseguir oportunidades que Correncaminos; y él, naturalmente, se sentirá sabroso. Después de una buena corredera, quedará flotando en el aire, pelará los ojos y caerá. Cual comiquita, sus bigotes tardarán unos segundos más en caer.


A veces me siento como el Coyote, porque estoy flotando en el espacio. De donde vengo mucho explotó con TNT importado de Acme, y para dónde voy...pues no lo sé muy bien. Últimamente veo el vacío, pelo los ojos y me asusto; pero luego recuerdo que al contrario del Coyote no estoy vieja -ni verde-, ni tengo bigote -y mucho menos queso en él-. Es entonces cuando me doy cuenta que aunque el Coyote y yo nos podamos encontrar en situaciones similares, no tengo porque caerme y dejar los lentes (por decir algo) caer unos segundos después.

Mientras no sea Coyote, puedo reirme de buenos chistes, traer un whiskycito para contribuir en navidad, y finalmente, puedo hacerme mi propio camino para evitar caer en el vacío inesperado.

Así termino, haciendo mi camino.

Thursday, November 19, 2009

Toronto, no tan tonto.


Regresaba a mi casa cansada del largo recorrido para llegar a ella. Mi día estuvo excelente; el camino de vuelta, no tanto. Contaré sólo lo que recuerdo: lo bueno.

Subiendo por la calle, noté que todas las casas tienen techos pintiagudos. Se encargan de apuntar al cielo y yo obedezco de inmediato. Mis pies suben la colina de cemento y mi mirada sube también. Acepto entonces la magnitud del cielo y lo fuerte que se ve hoy a las 6 de la tarde. Ya es oscuro como 9 de la noche, pero en este caso está cubierto por una nube gris que estornuda goticas livianas y frias. Debe estar enfermo el cielo. De seguro tiene gripe humana; -y nosotros, preocupados por la porcina! Por lo menos esa última se cura. 

Hay goticas en la acera, en la calle, en mis zapatos y sobretodo en mis lentes. No me molesto en secarme los lentes, porque eventualmente me volveré a mojar. Aparte, ver todo con goticas me recuerda a algunas escenas de películas donde logran ese efecto con las luces de la calle. Es más, así mismo lo estaba viendo. 

Sin embargo, me concentraba más en no resbalarme. Hay hojas crujientes por todos lados, pero cuando están mojadas cambian el adjetivo a resbaladizas. Entre la neblina veo a los árboles que las dejaron caer. Están calladitos y pelados como nosotros, pero evidentemente no tienen frío. Quizás es por el calor que sienten al estar enamorados, o quizás miento y lo que están es acostumbrados. 

Esos dos términos se confunden mucho: enamorados y acostumbrados. Procuraré en un futuro enamorarme. 

Por ahora, me conviene más acostumbrarme.